Formación de Capital Humano


El Arte de Crear Valor



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EL FUTURO DEL TRABAJO Y LA ADOPCIÓN SOCIAL DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Según la Organización Internacional del Trabajo, el trabajo nos sostiene, es como se satisfacen nuestras necesidades materiales. Más allá de ello, el trabajo puede darnos sentido de identidad, pertenencia y propósito. El trabajo mantiene significado colectivo al proveer una red de conexiones que forjan cohesión social.

Por otro lado, la manera en que se organiza el trabajo y los mercados del empleo juegan un papel determinante en el grado de igualdad que nuestras sociedades logran ahora.

La transformación digital en el entorno del trabajo juega un papel crítico en la economía de las sociedades modernas. En el escenario actual, la intensa competencia entre los grandes productores de insumos tecnológicos digitales, tanto de hardware, pero especialmente de software, hace que el ritmo de la innovación en Inteligencia Artificial (IA) sea imparable afectando las diversas facetas del quehacer humano, pero en particular, el entorno del empleo.

La sociedad enfrenta uno de los retos más importantes de nuestros tiempos, un cambio fundamental y disruptivo en la naturaleza del trabajo, afectando inherentemente a individuos, comunidades e instituciones. Como consecuencia de la confluencia de las poderosas tecnologías de última generación en IA, los procesos de manufactura serán más eficientes y ágiles, se esperan mayores niveles de competitividad y rentabilidad.

Sin embargo, estudios recientes corroboran que esta condición traerá a su vez desplazamientos y afectaciones a los empleos, no solo en las tareas más rutinarias de los procesos productivos, sino también en el desarrollo de otras tareas más complejas. Es decir, todos los trabajos serán afectados.

Desde la década pasada, diversos estudios de instancias académicas, gubernamentales y no gubernamentales indicaban que, dependiendo del contexto, debido al surgimiento de la IA y tecnologías emergentes complementarias, alrededor de entre 30 y 50 por ciento de los trabajos serían afectados a mayor o menor grado al desplegar las aplicaciones de IA en los entornos laborales.

Para trabajadores con talento y capacidades digitales se vislumbran grandes oportunidades, sin embargo, para muchos otros la brecha digital creará retos significativos aparte del déficit de atención a aspectos éticos y de regulación. Parecería que la nueva normal sería aprender a colaborar con máquinas y desarrollar máquinas que aprendan a colaborar con humanos.

Nos encontramos en el umbral de un cambio en la empleabilidad de grandes dimensiones e implicaciones socioculturales y económicas. El abrumador avance de la IA irrumpe en el universo del trabajo con grandes expectativas de productividad para los empleadores, así mismo creando incertidumbre y preocupación para los empleados y sus familias.

Se argumenta, del lado de las empresas desarrolladoras de tecnología, de consultoría y de marketing, que al tiempo que se perderían empleos por la automatización y autonomización de funciones, al mismo tiempo se generarían nuevas fuentes de empleo impulsando nuevas formas de trabajo, nuevas habilidades y destrezas. Lo que no se menciona es que la velocidad de generación de los nuevos talentos no es la misma que la asociada a la pérdida de plazas por sustitución de máquinas físicas y algoritmos. La generación, desarrollo y fortalecimiento de nuevos cuadros y talentos es un proceso multidimensional y no fácil de implementar, más aún, se requieren inversiones sustantivas para mantener un ritmo de capacitación acorde al cambio tecnológico que experimenta la sociedad, en particular la industria.

Se habla de un futuro promisorio donde los trabajadores tendrán más tiempo para concentrarse a otras actividades de esparcimiento y atención a la salud personal y familiar, pero no se habla si al dedicar menos horas a sus labores tendrán el mismo o mayor salario como reflejo del aumento de productividad y rentabilidad esperado por la introducción de las herramientas de IA.

En la vorágine del crecimiento tecnológico exponencial en marcha, la adopción de la innovación es crucial. Es decir, no basta con inventar sistemas del estado del arte en IA, la adopción social de dichos sistemas es fundamental para lograr la difusión y apropiación de las aplicaciones y lograr generar valor.

En otras palabras, si no se logra la convergencia del binomio invención–adopción, por más deslumbrantes y sofisticadas que tales aplicaciones sean, no se lograrán los efectos deseados en la cadena de valor de la innovación. Históricamente, la introducción de innovaciones tecnológicas ha alterado el patrón de los esquemas laborales. La introducción de la mecanización en la primera revolución industrial, la electrificación en la segunda, y posteriormente la informatización, automatización y conectividad global en la tercera, trastocaron profundamente la dinámica del empleo.

Sin embargo, en esta cuarta revolución industrial, aparte de lo introducido en las revoluciones anteriores, entra en operación la autonomización y la extensión de nuestras capacidades cognitivas mediante el uso de grandes cantidades de datos para el entrenamiento y procesamiento de la información con base al uso de circuitos integrados avanzados y grandes modelos de lenguaje (Large Language Systems por sus siglas en inglés).

En esta cuarta revolución industrial la sociedad enfrenta el paradigma de alterar significativamente las interacciones entre humanos, entre humanos y máquinas y entre máquinas y máquinas. Con lo anterior, se presenta un futuro del trabajo en donde los empleados estarían orillados a trabajar con agentes dando lugar a una ola de cambios que caen dentro de la disciplina conocida como agéntica en la cual se pretende desarrollar la infraestructura cognitiva y operativa para que asistentes digitales satisfagan nuestras necesidades, materiales, físicas y emocionales aún antes de que las solicitemos.

¿Hacia dónde nos hacemos como sociedad para resistir y ser protegidos de tan agobiantes dilemas?
¿Quién respalda a las futuras generaciones para otorgarles un futuro solidario, humano y sustentable?

Es urgente la conformación de marcos regulatorios globales, nacionales y aún regionales para asistir a la sociedad ante la ola de innovaciones que aparecen continua e incisivamente anunciando la inauguración de un nuevo ciclo del poder humano en donde la IA en todas sus denominaciones dictará el cómo y cuándo nuestras labores de trabajo, en el hogar y en los quehaceres rutinarios de día a día.

Ante la creciente avalancha de innovaciones en IA, el pasado 19 de septiembre de 2024, la Organización de las Naciones Unidas publicó el reporte Dando forma al futuro de la gobernanza global de la inteligencia artificial y asegurar beneficios equitativos para toda la sociedad.

La ONU recalca en este reporte que es irrefutable el imperativo para una regulación global del campo de la IA indicando que el uso de tales tecnologías no puede dejarse sólo a los caprichos de los mercados.

Adicionalmente, el reporte menciona que, aunque existe un enorme potencial para su buen uso, al quedar sin gobernanza, los beneficios de la IA estarían limitados a un puñado de países pioneros, compañías e individuos, ampliando así la brecha digital y con ello la desigualdad.

Es altamente recomendable darle difusión a este documento y percatarnos de las implicaciones e impacto de la IA en nuestro futuro común. Estamos ganando en poder innovador, pero estamos perdiendo el control de los fundamentos básicos de nuestra naturaleza humana, los cuales estamos poniendo al servicio y aprovechamiento de los actores hegemónicos de la digitalización quienes orquestados por el afán de poder, dominio y ego definen nuestro destino.

Nos marcan el paso de cómo debemos trabajar, aprender, divertirnos –y en un descuido fatal– cómo relacionarnos con nuestros familiares, amigos y colegas.

Finalmente: Las repercusiones de la IA en el trabajo son enormes, adicionalmente, los riesgos de su adopción social desequilibrada y fuera de tiempo son de gran riesgo y demandan una reflexión profunda en todos los sectores de la población.


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